5 mar 2010

Política en su tinta



Los asegunes del Tony Manríquez

A casi dos sexenios de gobiernos perredistas en la entidad, y a punto de definirse la postulación de candidatos a gobernador, presidentes municipales y diputados locales, aún está fresca en la conciencia de miles de ciudadanos la ruptura de 1998 en el PRI y el resquebrajamiento del gobierno local que propició el ascenso de un grupo que utilizó al PRD y algunos satélites para conquistar el poder político y, por consiguiente, el poder económico. Después de la elección de febrero de 1999, cuando el PRI perdió la hegemonía política en la entidad, el grueso de su militancia esperaba una respuesta contundente contra el ascenso de la camarilla encabezada por Leonel Cota Montaño, y que fuera congruente con lo que hasta hacía poco se decía en discursos de campaña. Pero nadie de los candidatos priístas, especialmente su candidato a gobernador Antonio Manríquez Guluarte, tomó las trincheras para dar la batalla, con la legitimidad que le daban decenas de miles de sufragios de priístas y de ciudadanos que depositaron su voto por el partido tricolor. Por el contrario, llorando la derrota, los candidatos priístas de hace once años escondieron la cabeza cual avestruces, se olvidaron de sus planteamientos, renegaron de su Liderazgo y de la oportunidad, pese a la derrota electoral, de constituirse en “la punta de lanza” para exigir el cumplimiento de los ofrecimientos de la casta perredista que perversamente utilizó para atraer el voto del descontento. Tristemente Manríquez, candidato a gobernador 1999-2005, ocupa el primerísimo lugar porque dejó pasar la oportunidad de reagrupar las fuerzas priistas después de la derrota electoral y al grito de "sálvese quien pueda", después de llorar su fracaso político y superar la depresión que le provocó en su salud el perder por primera vez una elección y su sueño de gobernar su tierra natal, se impuso así mismo el más largo ostracismo político de que se tenga memoria en Baja California Sur. Manríquez, seguramente aconsejado por sus más cercanos que veían su inminente ascenso al poder como la mejor forma de engordar sus bolsillos, no solo no dio la cara a los militantes y simpatizantes del PRI, sino que los dejó al garete en la tormenta desatada por el revanchismo político que se enquistó en el gobierno del Estado encabezado por Leonel Cota Montaño. Aun hay mas, existen muchas voces que señalan que Manríquez, al no tener la estatura política de un líder nato opositor, cimentó acuerdos en lo oscurito con el régimen leonelista y pactó un fuerte silencio que lo mostró como un cómplice del gobierno perredista, porque jamás alzó su voz, ni la ha alzado para reclamar tanta injusticia, corrupción, nepotismo, falta de claridad, de legalidad y abuso de poder. ¿Lo haría ahora? La experiencia nos dice que no. Por eso, sus esporádicas apariciones en el PRI, los intentos por sacar la cabeza en los rumores y en algunos medios de comunicación afines al perredismo, bien pudieron deberse por indicaciones de alguien que habita el Palacio de Cantera para utilizarlo como “Caballo de Troya” para dividir al partido tricolor, tal y como aparenta hacerlo ahora. Seguramente la actitud de Manríquez de no hacer ni ruido ni sombra al PRD no fue producto de la casualidad, sino pudo haber sido de la negociación con el grupo en el poder. Esto le permitió salvar denuncias penales relacionadas con aquellos 30 millones de pesos (¿o son 40?) que se triangularon desde la secretaría de finanzas del gobierno mercadista, pasando por el Estado de Querétaro y llegar a las manos de Manríquez en lo más álgido de su campaña electoral por la gubernatura. Dicho sea de paso, se comenta que aquellos millones producto de esas triangulaciones no llegaron a las cuentas financieras de la campaña, sino que se atoraron en bolsillos y cuentas personales de algunos de sus allegados y de el mismo. En otras palabras, en la medida en que de 1999 a la fecha los bonos políticos de Manríquez bajaron estrepitosamente, su capital personal se ha incrementado a la vista de todos con ventas de terrenos, compra de gasolineras y construcción de locales comerciales, entre otras jugosas operaciones, que el ex candidato a la gubernatura ha amasado para beneficio personal con la complacencia de las autoridades perredistas y sin ser molestado en lo más mínimo. Por eso Manríquez no tiene sustento político y mucho menos la calidad moral para regresar ante el electorado, al que despreció después de febrero de 1999, y mucho menos ante los priístas, viejos y nuevos, que no olvidan que les dio la espalda y que optó por una actitud política de comodidad, de temor, de negociación sumisa, de indecisión y de goce de sus propiedades. Por eso no es casualidad que en algunas encuestas de preferencias electorales aparezca como el político más conocido, sí, el más conocido, pero el peor calificado. Manríquez representa el regreso del viejísimo PRI, de aquellos que esperaban la línea para moverse. Y en la confusión, no se sabe si la línea que busca Antonio Manríquez está en el viejo PRI, en el PRD de Narciso Agúndez y del salvadoreño Luís Armando Díaz o en el FDS del primo-negado Leonel Cota. Por eso, que ya es mucho decir, Manríquez no será el candidato del nuevo PRI a gobernador del Estado. No tuvo los arrestos en 1999 y menos los tiene once años después, sin cambiar sus viejas y anquilosadas estrategias políticas y su actitud sumisa, indecisa y temerosa.

Esthela: mujer del año

Este día, a las 9:30 horas, en el salón Madre Perla, del hotel Perla, Esthela Ponce recibirá la presea que la identifica como La Mujer del Año, por parte de la agrupación Mujeres Profesionistas y de Negocios de Baja California Sur. La ceremonia será presidida por María Esther Osuna, de origen español, y dirigente internacional de las mujeres. La otra nominada fue Rosa Delia Cota, que se quedo en el camino. En política lo que parece, es. Y en esta ocasión la alcaldesa paceña perdió el primer round.

Carretera

Funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, encabezados por Martín Landeros, presentaron ayer en la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, el anteproyecto de la carretera Las Barrancas-San Ignacio ya aprobada por el gobierno federal, que ya lleva 7 kilómetros y para este año se autorizaron otros 6. En la ceremonia participo la diputada federal Esthela Ponce.

Asunto: la pesca

Este día en Los Cabos, se reúne la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, para tratar el candente tema de la pesca deportiva. En esta reunión participaran, entre otros, los diputados federales Marcos Covarruvias, del Partido de la Revolución Democrática y Esthela Ponce del PRI. El asunto se ha vuelto uno de los problemas torales para la industria turística de Baja California Sur, pues se pretende comercializar el dorado y otras especies reservadas para la industria turística de la entidad.

PRI: la gran fiesta

También este día, en San José del Cabo, los priistas celebraran la gran fiesta del 81 aniversario de la fundación del PRI. Está confirmada la presencia de José Carlos Cota Osuna, Mario Vargas, Esthela Ponce, Antonio Manríquez y, obviamente, Ángel Salvador Ceseña Burgoin. Como ya dijimos de este grupo saldrá el próximo candidato del tricolor a la gubernatura... Hasta el martes.

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